Desde el Primer Poema al Primer Libro: Peligro, alerta de estafa — D’OH!

D'OH nuts

 

¿Por qué enviar poemas a revistas literarias? Porque se distribuyen ampliamente, lo que permite que muchas personas en muchos lugares lean su trabajo. Y si esperamos que nuestra obra finalmente sea aceptada por un editor, un historial de publicaciones en revistas es un factor importante en la decisión.

¡Pero no en cualquier revista! «¿Aceptarán mi trabajo?» no es la única pregunta que me hago. Antes de hablar sobre cómo elegir revistas, me gustaría mostrarle una compilación de consejos de Winning Writers que podrían ahorrarle problemas más adelante. Se introduce escuetamente con el siguiente:

CONCURSOS Y SERVICIOS A EVITAR

Le sugerimos que evite los siguientes concursos y organizaciones. Muchos parecen ser editores de renombre disfrazados, cuyo objetivo es venderle productos personalizados costosos y llevarlo a conferencias. Otros pueden cobrarle cuotas de membresía o servicio de dudoso beneficio o que se pueden obtener en otro lugar de forma gratuita. Ganar premios de estas organizaciones aportará poco valor añadido a tu currículum e incluso puede hacerte parecer un aficionado a los ojos de editores y otros poetas.

Su lista de organizaciones a evitar está disponible aquí.

Como diría el sargento Esterhaus en Canción Triste de Hill Street, Tengan cuidado ahí afuera.

Tuve suerte de no sufrir nunca una estafa literaria. Empecé golpeando la cabeza contra una pared diferente. Cuando comencé a enviar poemas hace cinco años, fui directamente al top, a The New Yorker. ¿En qué estaría pensando?

Mandar poemas a The New Yorker es una pérdida de tiempo incluso para los poetas más establecidos. Aquí puede leer un artículo interesant de David Cameron en The Review Review que deja bien claro lo grande que puede ser dicha pérdida de tiempo. Para un principiante como yo con un pequeño portafolio de un «trabajo inicial»… bueno, digamos que me alegro de tener la cabeza dura cuando recibo avisos de rechazo. Un escritor necesita una. Stephen King dijo esto sobre los rechazos en On Writing: A Memoir of the Craft:

Cuando cumplí los catorce, el clavo de mi pared ya no soportaba el peso de las cartas de rechazo que había clavadas en él. Cambié el clavo por una punta más grande y seguí escribiendo.

El rechazo viene de muchas formas, no solo explícitamente, en correos electrónicos y cartas. Tuve una conversación con la editora de una revista que revisó un montón de poemas que estaba en la mesa frente a nosotros y me dijo lo buenos que eran. Nunca más supe de ella. Cuando sucedan estas cosas, no molestes al editor. Haz caso de Stephen King y sigue escribiendo.

—Jeremy

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