Más poemas (sólo texto)

 

 

BÊTE NOIRE

Un gato está persiguiendo a un ratón
en la oscuridad
justo afuera del árbol hueco de la ardilla

la ardilla
espera que el ruido no sea un búho
que ve mejor de noche que el gato
que ve mejor de noche que el ratón
que ve mejor de noche que él

la ardilla tiene demasiado miedo del búho
para escribir un poema sobre él

en cambio, escribirá un poema
sobre el gato, o tal vez
sobre el ratón, quien
(mañana por la mañana
cuando el sol sea tan brillante
que le dolería los ojos si saliera)
se quedaría dentro
y se encontraría incapaz
de escribir un poema
sobre el gato
.

 

«Bête Noire» se publicó por primera vez en The Bicycle Review

 

 

ARRANCANDO A LAS CHICAS AZULES

Excavamos las rosas de la tierra de la esquina.
Estaban bien allí, pero lamentablemente estuvimos de acuerdo
en que habíamos errado gravemente en su colocación
y habíamos desequilibrado el diseño del patio.
Las arrancamos.

Pero el portainjerto se extendió y brotó, su áspero pedigrí
expuesto para que todos lo vieran. La elegancia
de lo que se injertó en él, hace mucho tiempo que desapareció,
reemplazado por algo viejo y resistente
en colores que no habíamos planeado, en formas no deseadas,
con hojas diferentes a las que esperábamos ver,
con tallos delgados y arqueados, no tallos sólidos,
y, a diferencia de las rosas que habíamos matado,
con flores simples, solo cinco pétalos cada una.
Saldrán donde quieran, y cuándo, y cómo.
Todavía estarán allí cuando todo lo demás sean malezas,
pastos silvestres, escombros de asfalto, fragmentos de estuco,
una base apenas reconocible
y sol y polvo
y viento y lluvia
y grillos.

 

«Arrancando a las Chicas Azules» apareció originalmente bajo el título «El Jardín Evoluciona» en la antología Yesterdays, Rock and Feather Publications, 2007, y fue reimpreso en Canary, A Literary Journal of the Environmental Crisis.

 

 

CANCIÓN DE BODA EN LA ISLA

Ahora que arriesgué mi vida y conseguí
tu mano, es hora de que te diga
como llegué a este dulce momento.

A mi tatarabuelo le encantaba cantar.
Conquistó el corazón y la mano de su amada.
con su canción, como solíamos hacer todos.
Pero desde aquel vuelo desde América del Norte,
llegó la Ormia ochracea,
nosotros los grillos en Kauai arriesgábamos nuestras vidas
mientras frotábamos nuestras alas y hacíamos cri-cri,
nuestras canciones de cortejo atraían no solo amantes,
sino también parásitos asesinos cuyas larvas
nos atacaban y comían a la menor oportunidad.
Así que la mayoría de nosotros entonábamos una canción silenciosa,
toda la noche en insonora estridulación,
escogiendo un lugar al lado de un vecino ruidoso
que se arriesga cantando en alto.

Sé que apareciste buscando a aquel
cuya canción escuchaste, pero estoy muy feliz
de que me permitieras distraerte y cortejarte
sin hacer sonidos que revelasen
mi presencia al parásito. Vosotras, los grillos hembra
de Hawái sóis menos exigentes
(¡sin ofender!) que los polinesios
y los grillos australianos, que nunca
mostrarían interés en un chico tranquilo como yo.

La evolución no consigue lo mejor;
no, la selección natural escoge lo mejor
de las alternativas disponibles,
el andar tambaleante de un borracho, que si tiene suerte,
nos trae al presente, donde nos encontramos.
Sin embargo, no puedo, aunque lo se bien, compartir
este sentido teleológico sobre nuestro amor,
una certeza de que esto estaba destinado a suceder…
inevitable, como la muerte o la entropía.

 

 

ANTROPOMORFISMO RAMPANTE

Ella se funde con el árbol que comparte su color.
En esta, mi segunda línea, debería comenzar
a especular sobre los pensamientos y estados de ánimo
del pequeño pájaro verde que se fue volando.
¿Ves? Ya empecé a asignar
rasgos humanos a un animal
al referirme al pájaro como «ella»
una palabra, aunque biológicamente correcta,
que en mi mente siempre estará conectada
a cada niña y mujer sobre la que he
leído o hablado o conocido
o con la que he hecho el amor o de la que he bebido leche o a quien he cantado
una canción de primavera (mientras que el pequeño pájaro verde
de mi pensamiento al que nunca podré conocer
revolotea en las esquinas de mi visión).

 

 

REVELACIÓN

Un petirrojo en el brote más alto que se balancea
que cuando crezca allá en la primavera
será tomado por un ruiseñor

quien, dado que debe defender un territorio mayor,
cree que su necesidad de ver y ser el más grande.
El petirrojo planeaba reclamar una rama inferior.

pero cuando se puso a mirar hacia el cielo
una mañana (solo un control de rutina para halcones)
notó que la rama más alta alrededor

seguía sin nadie que la reclamara. La idea de objetivos mayores
de lo que estaba acostumbrado le llamaba
y eso a lo que me referiría como un capricho

en ti o en mí lo llevó a la copa del árbol
donde lo vi, un inesperado
toque de naranja a través de mis binoculares.

¿Daría él las gracias al cielo por vislumbrar lo que
es posible? Seguro de que nunca lo sabré.
Es probable que él sobreviva unos dos años.

pero a veces se ha visto petirrojos
viviendo hasta los catorce años, lo que podría ser
tiempo suficiente para desarrollar una filosofía

sobre cómo enriquecer la vida de un petirrojo
al ver lo familiar de manera diferente
como un todo en lugar de una secuencia

dispuesto en una línea a lo largo de su habitual
ruta, la ruta que recorre cada día
donde distancia tras distancia se convierte en tiempo

y el tiempo es algo de lo que no se puede escapar.
Este verano se posará donde los petirrojos
y cantará la canción que cantan los petirrojos.

¿Notaré si cambia un poco
mientras trata de hablarnos de la vista
que divisó una vez desde lo alto?

 

 

TRAMPAS

Las gacelas pueden saltar una pared de diez pies
sin carrerilla
escapando de un cercado antes
de que la puerta haya terminado de cerrarse.

La sepia puede cambiar de color
su piel para camuflarse
en casi cualquier
superficie que puedas imaginar.

Si hubiera sido tan cauteloso como las gacelas,
ahora serías un recuerdo lejano
pero cuando por fin me miré en el espejo
no vi nada más que la pared detrás de mí.

 

 

 

DOS CASAS

El año pasado me hice una casa en el árbol en
un arce de Manitoba. En el otoño
vi sus semillas volando como un torbellino pasar
por mi plataforma, así que sé que el árbol es hembra.
Un arce de azúcar habría tenido ambos sexos.
en un único árbol, pero mi árbol es «dioico»
de las palabras griegas para «dos casas»,
los sexos siempre están en árboles separados

La madera débil y muchas semillas impacientes
no hacen que mi árbol, Acer negundo,
sea deseado por madereros o aserraderos. Parece
que los europeos no podían pensar en ninguna
utilidad para él, aunque los Anasazi,
Cheyenne y Ojibway usaran su madera
y savia para hacer flautas, cuencos y medicinas

Yo lo usé para mantener mi hogar lejos
del hogar en nuestro patio trasero ya que no podía
desalojar a nuestro setter irlandés de su caseta de perro
con la conciencia tranquila, su necesidad es tan grande como la mía.

Cuando el matrimonio de mis padres comenzó a girar
por el desagüe, mi madre me dijo un día,
«Las personas casadas no deberían vivir juntas.
sino vivir al lado, en casas separadas.»

Me gusta pensar que nuestro matrimonio fue mejor
pero para ser justos debo construir otra
casa del árbol, una solo para que la uses
cuando un árbol no tenga suficiente espacio para los dos
cuando quisieras alejarte de mi
y todo lo que te parece un hogar.
Podría ponerme manos a la obra hoy

Hay un sauce al otro lado del jardín…
espero que esté a la suficiente distancia.

 

Reproducido por Jeremy Cantor. Canción de Boda en una Isla, Antropomorfismo Rampante, Revelación, Trampas, Dos Casas. ISLE: Interdisciplinary Studies in Literature and Environment (2017) 24 (1): 161-164. Publicado pory Oxford University Press en nombre de la Association for the Study of Literature and Environment disponible online en https://academic.oup.com/isle/article-lookup/doi/10.1093/isle/isw085 Para solicitar premiso, por favor contacte con Journals.permissions@OUP.com

 

Poemas en Otros Sitios Web

«CONTROL BIOLÓGICO», «REVISITANDO», «EL SET COMPLTO»
Convergence, Editor’s Choice (Cynthia Linville), 2014

«REDES PARA PÁJAROS,» «GLICINIA DESDE LA SEMILLA»
Glassworks, Otoño, 2014, número 9, páginas 26 y 27.  Unas 3 pulgadas a la derecha de la imagen de portada hay una flecha señalando hacia la derecha. Al hacer clic ahí se pasarán las páginas.

«A TOAST,» «WHAT YOU DON’T KNOW,» «THERE IS NOTHING LIKE A BERKELEY ESTATE SALE»
Cultural Weekly (Un proyecto de la Fundación NEXTECHO™), 18 de Abril, 2018